viernes, 15 de febrero de 2013

Haydée Santamaría su presencia inolvidable en Amancio


Publicado el Domingo, 26 Febrero 2012 07:27
Escrito por Conrado Vives Anias

La figura de la Heroína cubana Haydée Santamaría Cuadrado, aún descansa en zonas poco conocidas de su personalidad. Mucho se ha dicho y escrito acerca de sus cualidades como revolucionaria a carta cabal, intrépida combatiente, mujer audaz y emprendedora, que bajo el manto de un fuerte carácter, era capaz de sensibilizarse con las causas más justas y humanas.
 Para quienes habitan el actual municipio de Amancio, a 90 kilómetros al suroccidente de la ciudad de Las Tunas,  el nombre de Haydée permanece en la memoria colectiva por su entrega desinteresada a favor de los humildes.

Año 1970. Los cubanos se aprestan a librar una gran batalla en la producción azucarera. Por necesidades estratégicas del país, el Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC) designa a los compañeros Haydée Santamaría Cuadrado y Armando Hart Dávalos para atender la épica Zafra de los 10 Millones en el Central Francisco, hoy Amancio Rodríguez Herrero.
A ambos se les orientó organizar el capital humano y la logística que requería tamaña empresa.  Yeyé, como la llamaban sus compañeros de luchas y allegados, asumió con entusiasmo y energías renovadas la nueva tarea.
Llegada al poblado El Francisco
Juan Carmenates (Juanito) laboraba en aquel entonces como funcionario del Comité del PCC en el poblado El Francisco, perteneciente a la provincia de Camagüey. A él le tocó encargarse de recibir a Armando y Haydée. Le impresionó sobremanera la sencillez y austeridad de quienes tuvieron una participación decisiva en la última etapa insurreccional contra la tiranía de Fulgencio Batista. “Cuando ellos llegaron (refiriéndose a Haydée y Armando), me dispuse a instalarlos en la casa donde iban a vivir. Haydée, que no le interesaban los protocolos, me dijo que quería hacer un recorrido por el poblado.  Hizo preguntas sobre cómo vivían las personas aquí, a qué se dedicaban, las opciones de trabajo, etc.”
Cuando hurga en su memoria, confiesa haber sentido temor la primera vez que vio a la participante en los sucesos del Cuartel Moncada. “Era una mujer de mucho temperamento y rostro severo, pero en el fondo de su alma uno se daba cuenta que tenía un gran corazón. Por eso, ella se dedicó a trabajar en la parte social, mientras Armando dirigía personalmente la zafra”.   
“En una ocasión por la noche”,  continúa narrando, “mandó a buscarme para que la llevara a un viejo almacén situado en la calle donde estaban las antiguas tiendas y ferreterías. Quería evaluar las condiciones del inmueble para poner en funcionamiento un atelier; las máquinas de coser fueron enviadas desde La Habana y en poco tiempo muchas mujeres encontraron empleo como costureras. Sin dudas, esto fue muy importante para el futuro desarrollo de nuestro municipio”.
Para Juanito, la dimensión humana de Haydée sobrepasa los límites de la leyenda. “Quizás muchos desconozcan que la actual vía de asfalto que une a Amancio con la Carretera Central fue obra de Haydée; también son testigos de su filantropía la Pizzería La Italiana, las tres rutas de ómnibus que nos enlazan con La Habana, Santiago de Cuba y Camagüey, y la fundación de la emisora Radio Maboas”.
Pero lo más significativo del andar de Yeyé por estos lares es  la labor desplegada en la entrega de bienes y viviendas que otrora pertenecieron a familias ricas que emigraron a Estados Unidos pues no comulgaban con el proceso revolucionario iniciado el Primero de Enero de 1959. Sobre este aspecto, Juanito rememora: “El legado de Haydée es imborrable; todavía muchas personas que habitan en casas confortables o atesoran objetos valiosos, dicen con orgullo que ella se los entregó gratuitamente. Me atrevería a afirmar que además de una gran figura histórica, Haydée es precursora del trabajo social en Cuba”.  
Amancio superó la leyenda de Macondo
En su proverbial novela Cien años de soledad, que le valiera el Premio Nobel de Literatura, el escritor colombiano Gabriel García Márquez recrea la imaginaria leyenda de Macondo, una aldea aislada del resto del mundo, y que  apenas tuvo guiños esporádicos con la civilización.
“Gracias a Haydée conocí el significado de la palabra Macondo; la utilizaba mucho como una forma de comparar el pasado y el presente de Amancio. Ella decía que la  Revolución había llegado para quedarse, y eso lo hemos vivido con el decursar de los años. Ahí están los avances en la educación, la salud, el desarrollo industrial, el nivel cultural y profesional del pueblo, su madurez política e ideológica. Por ejemplo, el Centro Universitario Municipal lleva honrosamente su nombre. Estas son las conquistas que nos engrandecen y constituyen faro que alumbra al mundo entero", sentenció.
“Para mí, Haydée Santamaría continúa siendo un paradigma de mujer consagrada a la obra revolucionaria. Sentía una profunda admiración por Fidel y estaba comprometida hasta la médula con la misión que se le encomendó; los amancieros estamos muy orgullosos de ese legado”.  Por eso, Juan Carmenate afirma con pleno derecho que Amancio  superó la leyenda de Macondo.

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